jueves, 3 de octubre de 2013

Mierda de Perro, Capítulo 38

Ayer me crucé con un paseador de perros. Llevaba a buen ritmo a cuatro hermosos perrotes cuando a un golden retriever le vinieron las malditas ganas de pujar. Dobló las rodillas de atrás y agachó el culo justo cuando yo le crucé al lado. El paseador lo trataba de halar para que no se retrase y yo estuve a punto de gritarle "no!" para que se quede trancado, pero creo que es demasiado esfuerzo de mi parte tratar de combatir este problema causándole estreñimiento a cada perro, así que no hice nada. Vi de reojo como caía el mojón y seguí caminando, pero me volteé (en realidad para hacerle mala cara al paseador), y no podía creer mis ojos cuando vi que el paseador sacaba lentamente una bolsita y se agachaba a recoger la mierda del perro. Yo ya iba como a 25 metros de distancia, y la cabeza se me volteaba como la de las barbies, porque mi cerebro quiso recoger esta imagen inédita.