Desde que conozco a J, está obsesionado con el mar. A pesar de que nació en la mitad de la cordillera de los Andes, él siempre quiere estar cerca del mar, caminar por la playa, mirar el horizonte. Sus recuerdos de Puerto Colombia, donde veraneaba cuando era niño, son los que describe con más colorido detalle.
Acá en Montevideo, ni siquiera consideró alquilar un departamento que no tuviera vista al mar, y desde que nos instalamos, el paseo obligado es a caminar a la playa de Pocitos.
Pocitos es una bahía con una playa muy ancha, una rambla donde conviven corredores, caminantes, paseantes y ciclistas, una calle de cuatro a seis carriles y una fila sólida de edificios de departamentos con un promedio de diez pisos. Los edificios continúan algunas calles hacia el norte, pero todavía quedan algunas casas antiguas que permiten imaginar cómo habrá sido Pocitos antes de los edificios: primero un balneario retirado del centro de Montevideo donde venir a descansar, después un gran barrio residencial y cuando ya la urbe se expandió, un barrio comercial y residencial con una de las más agradables playas urbanas que conozco.
Caminar de punta a punta la playa de Pocitos por la arena toma 2100 pasos de ida y otros tanto de vuelta. De ahí a nuestro departamento son 3000 más. Es decir que el paseo completo son 10 mil pasos. En un par de horas, a paso tranquilo, se hace todo el trayecto.
Cuando sale el sol, siempre hay gente tendida, y alguno que otro bañista muy valiente, no por las olas, que son bastante suaves, sino por el agua helada. En Pocitos he visto los perros más lindos de la ciudad, pero ya saben lo que viene ahora: también hay que ir mirando para esquivar la mierda de perro. Además, como en la mayoría de las playas, la gente bota basura, y me parece que no hay suficiente gente limpiándola. Cuando estuvimos en Puerto Rico en Febrero, en Ocean Park, sin duda la mejor playa urbana del planeta tierra, habían unos tractores que varias veces al día pasaban peinando la arena, que estaba siempre impoluta. Esos aparatos no los he visto por acá y hacen mucha falta.
La gente que conozco se queja de que cuando se pone lindo el clima, la playa de Pocitos se llena de pueblo, lo cual es el comentario más clasista y horroroso, porque implica a) que la playa es sólo de los que viven por ahí y no de todos los habitantes de la ciudad; b) que quienes no viven por ahí contaminan visualmente la playa porque no son elegantes y bellos como los habitantes de Pocitos y c) que los habitantes de Pocitos no se pueden mezclar en la playa con los no habitantes, menos bellos, de los barrios sin playa de la ciudad.
En fin, ya conoceremos otras playas, más lindas, más salvajes, más grandes, más elegantes y más alejadas de la ciudad. Pero Pocitos será siempre donde nos van a encontrar cualquier tardecita de fin de semana.