miércoles, 2 de octubre de 2013

La Feria del Libro

Necesito comenzar esta crónica confesando que nunca había ido a una feria de libros. La palabra feria me espanta. Evoca gentío y compras, dos conceptos desagradables. Esta tarde, después del cine me monté en el bus 117 (acá a los buses les dicen bondi. Habrá una palabra más simpática?) y me fui a la Intendencia Municipal de Montevideo con la intención de asistir a dos lanzamientos de libro.

Se reirán de mi sorpresa al encontrarme con una multitud de stands llenos de libros. Los stand no entraban todos en el lobby (gigantesco) de la intendencia, tan grande que hay una réplica idéntica de la Victoria de Samotracia con la misma base que la del Louvre. En la esplanada frente a la intendencia habían armado una carpas como las de Bryant Park Fashion Week donde aún más editoriales y librerías tienen sus stands. 

Como yo soy tía de Lukas, yo no quería ver ningún libro que no fueran los dos que iba a comprar con el fin específico de que me los firmen los autores de los dos actos que había elegido. Tuve que preguntar y preguntar hasta encontrar el primero, y el segundo lo compré a la puerta del salón dorado, donde estaba programado el acto.

La primera presentación, en el salón rojo, fue de la tercera edición del libro Maracaná: La Historia Secreta, escrita por Atilio Garrido, un periodista. Lo que convocó al público --porque es difícil hacer la presentación de una tercera edición- era la presencia de Alcides Ghiggia, el autor del gol del triunfo de Uruguay en el Mundial de Brasil 1950, sin duda el punto más alto de la historia de este país. Contaba el autor que el gol de Ghiggia es el gol más importante de un mundial, porque si empataban, el mundial lo ganaba Brasil, según las reglas del campeonato de entonces. Ghiggia es el único sobreviviente del equipo titular de Uruguay en el 50 y está muy bien a sus 87 años. El acto entero fue una declaración de amor del auditorio a Ghiggia y Ghiggia narró su gol, y contestó preguntas del público y del autor.

Yo temía que en cualquier momento sea detectada como intrusa dentro de ese espacio sagrado que es la celebración de las glorias deportivas uruguayas. Me alegra reportar que llegué al final del acto sin ser expulsada, y fui la segunda en la fila para conseguir el autógrafo de Ghiggia (que reproduzo abajo) y la primera (unica?) en conseguir el autógrafo del autor. 

La segunda presentación fue de la novela ganadora del último premio nacional de literatura. El autor le pidió a otra autora que le haga preguntas y convierta la presentación en un conversatorio, lo cual resultó regio, porque la autora era un encanto, y el autor muy inteligente y ameno. Qué agradable e inusual es estar en presencia de personas inteligentes y elocuentes hablando de temas interesantes. Lo disfruté mucho y al final me puse en la fila, fui tercera, y felicité al autor por el acto, que califiqué de encantador. El me agradeció, tomó el libro que le ofrecía y me preguntó mi nombre: Cecilia, le dije.