Hemos tenido muchísima suerte con los porteros del edificio. Cuando llegamos, eran Héctor de 6 a 14, Ruben de 14 a 22, Alfredo de 22 a 6 y Adalberto en todos los días y horas que los otros tenían libre. Ahora Adalberto fue promovido a jefe de porteros de varios edificios (incluido éste) y recién comenzó una señora, que se ve no tiene experiencia en este trabajo.
Los primeros cuatro no solo son amables y educados, sino que han tenido cada uno varios detalles con nosotros que se han ganado mi aprecio y afecto. Héctor y Ruben, que están en horas diurnas, siempre están muy bien vestidos, de traje y corbata. Héctor, cuando hace limpieza, se pone otra ropa más informal pero no menos elegante. En cambio Alfredo, el de la noche es vampirezco de apariencia: pálido, despeinado, con el cigarrillo colgando de la mano. No sé si él escogió la noche o la noche lo eligió a él.
Por un lado me alegré que le hayan dado un ascenso a Adalberto, pero también me dio pena no verlo ahora casi nunca. De vez en cuando lo veo hablando con los porteros o chequeando asuntos del edificio.
Hay otros personajes que no son de mi agrado, que están vinculados con la firma que construyó y creo que administra el edificio. Los veo pulular de vez en cuando por acá, porque el edificio todavía tiene detalles por terminar, como un parqueadero que desemboca a la Maggiolo pero que a nosotros no nos afecta de ninguna manera. Y no me queda la menor duda de que mis porteros queridos le pasan información a esta gente sobre nosotros (creo que sigo afectada por la película Barbara, que vi el jueves pasado en el festival, y trataba sobre la Alemania "democrática" donde la policía secreta era siniestra y tenía todo el mundo informándole sobre las idas y venidas de vecinos y colegas).
Yo he estado observando para entender cuáles son las funciones de los porteros. Hay un lobby pequeñito que tienen inmaculado, Héctor pasa la brilladora por el piso a cada rato. Afuera hay dos piletas ornamentales, que se ensucian cada vez que sopla el viento porque les caen hojas, así que eso también tienen que limpiar. Además la cerca que da a la calle es de vidrio, lo que imagino requiere cantidades de cuidado. Y le abren la puerta a todas las personas que vienen al edificio. Nosotros tenemos un teléfono al que llaman desde abajo, pero solo podemos charlar, no podemos abrir la puerta desde acá arriba.
De lo que he visto, las dos labores preferidas de los porteros son: abrir las puertas del garaje con el control remoto, en una verdadera batalla con los conductores que siempre queremos abrir las puertas con nuestro propio control remoto, pero ellos están atentos para ganarnos en cada ocasión. La otra cosa que les encanta es ir a repartir las facturas que llegan de luz, gas, DirecTV, teléfono, etc. Las meten debajo de la puerta del departamento.
También adivino cuáles son las funciones que menos les gustan: estar sentados en su escritorio "mirando a Montevideo pasar y pasar" (parafraseando a Piero), y llevar la basura desde un receptáculo verde donde dejamos las bolsas los habitantes de los departamentos, hasta la esquina donde están los contenedores de basura esos que describí en un escrito anterior. A mi ni me gusta bajar mi basura al receptáculo verde, menos a ellos llevarla a la esquina. Yo sospecho que solo Héctor, que es el más acomedido, lleva la basura a la esquina, los otros seguro que pretenden que no vieron a nadie bajarla.
Así como Héctor es el más trabajador y elegante, Ruben es el más sociable. Lo veo hablando siempre con condóminos, trabajadores y hasta visitas. Esta noche, cuando regresé de un entrenamiento, lo encontré en gran charla con el novio de L, y pensé que era mi oportunidad para ganarle abriendo la puerta, pero no, imposible. Ganó otra vez.