domingo, 15 de septiembre de 2013

El Mar

Lo primero que hago cuando me levanto es ir a mirar el mar. Cada día tiene un color diferente. He visto el mar color petróleo. Lo he visto azul, color chocolate caliente, y todos los tonos posibles de gris, desde el acero hasta la plata. A veces la bruma se lo traga entero. Otras, es un espectáculo de rayos y centellas. En ocasiones es tranquilo como un espejo. Ayer las olas eran inmensas, y los surfistas hacían tabla y windsurf en plena ciudad. 

La verdad es que los vidrios de los ventanales están bastante sucios, pero en un octavo piso, me da vértigo pensar en sacar medio cuerpo por la ventana para limpiarlos. 

Por lo pronto, me encanta sentarme a mirar con binoculares los barcos que se acercan o alejan al puerto o van hacia Buenos Aires. Todos tienen que pasar frente a mi ventana. Cuando aviste el primer barco pirata, lo informaré por este medio.