Yo no esperaba que hubiera mucho reciclaje de desperdicios en Uruguay. Y en realidad no hay ninguno significativo de parte del consumidor. En las calles hay unas cuantas estructuras para recibir pilas y he visto otras para latas. En el supermercado dicen que uno puede devolver las bolsas y también tienen una máquina para recibir botellas, pero el día que fui con botellas que había comprado en ese mismo local, no me recibió ninguna de las mías y las eché a la basura. En los colegios reúnen tapas de plástico para reciclar, pero solo pueden ser de refrescos y agua.
En otras palabras, todo se va al mismo basurero. En casi cada cuadra, ocupando el espacio de un carro estacionado, hay un recipiente de metal que podría confundirse con una casa de perro para una familia de gran daneses, si es que hubiera un plan de vivienda masiva para gran daneses. Ahí es donde se bota la basura. Y ahí es donde se realiza el único reciclaje en la ciudad.
Hay siempre minadores de basura con la cabeza y medio cuerpo metidos en esos basureros. Los veo sacar botellas y cajas, pero tampoco he observado su trabajo con mucha atención. Se trasladan de basurero en basurero en carretas tiradas por caballos flacos (mulas?) que van repletas de costales ya llenos con los estropicios de algún barrio. Me gustaría pensar que estos minadores reciben buena plata por lo que rescatan de los basureros. Creo que no. Son el ejercito que separa la basura de lo rescatable. Mis respetos!
Por otro lado hay empleados municipales que barren las calles y, no se si ellos u otros, recogen la mierda de perro y las ratas muertas. Andan en grupos pequeños, a pie, con sendas escobas. Alguna vez vi el camión que retira los desperdicios de los recipientes esos inmensos, pero no me detuve a mirar el procedimiento. En todo caso, la ciudad se mantiene bastante limpia (excepto que hay más perros defecando que barrederos recogiendo, así que hagan las cuentas). En el parque de Villa Biarritz, donde está la pileta, hay una feria de alimentos los martes y una feria de hippies los sábados. Dejan el pobre parque hecho una pena, pero a las 4 de la tarde está otra vez impecable.