martes, 17 de diciembre de 2013

Los Sosa

Vivo en la calle Julio Maria Sosa. He escuchado a más de una persona decir que es la calle más linda de Montevideo. Es una calle que en sus tres cuadras de extensión tiene un parterre precioso con palmas, pasto y postes de luz ornamentales. De un lado de la calle está el club de golf, del otro, una retahíla de edificios de vivienda. No hay un solo local comercial ni es ruta de autobuses, por eso es tranquila; y además le llega una brisa muy agradable que comienza marina y se cuela por las copas de los árboles de la cancha de golf.

A diferencia de los nombres de otras calles de la ciudad, no me entró curiosidad de averiguar quién fue Julio Maria, hasta que en mi radio tanguera escuché al presentador anunciar que el tango que acababa de concluir era interpretado por "el varón del tango: Julio Sosa." Este apodo me causó hilaridad y secretamente desee que fuera el mismo Julio Sosa de mi calle. No pudo ser. Julio Maria fue un político del partido colorado que en alguna pelea se escindió del coloradismo para formar el Partido Colorado por la Tradición. Pésimo nombre, aunque pueda que sus intenciones hayan sido las de volver a las raíces del coloradismo, que es el liberalismo puro, en su época la opción política progresista. 

La biografía de don Julio Maria toma un giro más interesante porque fue presidente de Peñarol entre 1921 y 1928. Su gestión en el club fue extraordinaria: causó una crisis en el fútbol uruguayo cuando Peñarol, entonces amateur, jugó un partido amistoso internacional contra Racing de Avellaneda, seguramente sin autorización de la Asociación, de la cual fue expulsado, por lo que don Julio Maria formó la Federación y continuó ganando campeonatos a diestra y siniestra, y organizó la primera gira de Peñarol por Europa, lo que podría haber sido la semilla para el primer mundial de fútbol, que fue dónde? En Uruguay!

Sosa dejó la presidencia de Peñarol en 1928 y salió muy bien, pues lo nombraron primer presidente honorario del club. Cabe la posibilidad de que se haya lanzado de cabeza a organizar el mundial del 30 y la milagrosa construcción del Estadio Centenario, que se hizo en solo 9 meses. Si estas especulaciones son ciertas, no les llamará la atención conocer que don Julio Maria falleció en 1931, un hombre joven a los 52 años. Sigo con mi fantasía y declaro que Sosa murió de agotamiento, pero feliz de haber gestionado eventos deportivos tan trascendentales.

Para terminar, debo reportar que el varón del tango murió también muy joven, demasiado joven, a los 38 años, en un aparatoso accidente de auto en Buenos Aires. Uruguayo también, fue una estrella del tango en Argentina. Dicen las malas, perversas lenguas, que al varón del tango lo encontraron en el coche estrellado vestido de mujer. Julio Sosa tiene también una calle montevideana en su honor, más corta aún que la de Julio Maria, con solo dos manzanas de extensión. Ahora que la ubiqué en el mapa, debo tomar la decisión de si la voy a conocer algún día, porque la comparación con la calle más linda puede ser triste. Triste como un tango.