domingo, 17 de noviembre de 2013

Ancap

Montevideo: la ciudad con las gasolineras con mejor vista. Es increíble. Las gasolineras de Ancap, la empresa estatal, están ubicadas en terrenos que en otras latitudes se reservan para monumentos o para hoteles de lujo. A lo largo de la rambla, todas las Ancap tienen inmejorable vista al mar. 

Además acá es prohibido ponerse uno mismo la gasolina, así que hay un enjambre de servidores públicos en cada estación de servicio. Como todo el mundo por acá, los que ponen gasolina son muy educados y amables y uno va con gusto a llenar el tanque.

Ayer, camino a Punta del Este, paramos en una Ancap a la vera del camino. Mientras el funcionario llenaba el tanque con super (lo que a J lo confundió, porque no podía entender que super es la gasolina más corriente) y J fue a conocer los servicios higiénicos, yo fui  a comprar provisiones (chips, sodas y aguas: la gasolina para los ocupantes vehiculares).

Fue entonces cuando sufrí uno de los pocos shocks culturales desde que vine a vivir al sur: en la gasolinera venden trago! No había dado dos pasos dentro de la tienda cuando me crucé con un señor que salía muy contento empuñando una inmensa lata de cerveza. Pocos metros más adentro, una percha completa de vinos a disposición de los conductores, y detrás de la cajera, alcohol etílico de variadas descripciones y procedencias. 

Será que yo he estado tan inmersa en el tema de defensa de conductores ebrios que esta mezcla de gasolina con alcohol me ha parecido una bomba. De pronto es común en todos lados. Pero una corriente fría me recorrió la espalda y me sentí vulnerable como pasajera en una carretera donde los conductores tienen la tentación del alcohol tan cerca del volante.