Me recibieron en el aeropuerto tres compañeros con carteles de welcome home Maria. Aclararon que los hicieron en inglés por si me había olvidado el español. Me fui con Iva, quien muy apenada me preguntó si no me importaría si paramos un ratito en la feria para recoger su pedido de frutas y verduras. Nada me hubiera parecido más divertido. Ahora estamos en casa de Iva, yo tomando té, ella mate mientras los hijos se alistan para ir a almorzar a casa de la abuela.